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La Humanidad: entre lo homogéneo y lo heterogéneo |
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La Carreta
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Página 1 de 5 El documento que se presenta a continuación, es el tercer capítulo del ensayo "Breve Historia Sobre la Nación, una Farsa y la Imaginación", escrito por Paola Andrea Rentería, estudiante de Licenciatura en Historia de la Universidad del Valle (Colombia).
Los Estados Unidos del norte de América comienzan a ejercer una influencia sobre el resto del continente durante el siglo XIX, apoyados en el mito de “que los grupos que habitan la misma porción de la superficie terrestre comparten determinados intereses y rasgos en razón de esa contigüidad territorial” (CONNOR, WALKER, ETNONACIONALISMO, CAPITULO 5: ILUSIONES DE HOMOGENEIDAD, P.115). Estos fueron los argumentos utilizados por la “Doctrina Monroe” y por El Destino Manifiesto. Este último exhortaba a los estadounidenses a extender su dominio político y cultural, basado en una “ley natural”, de toda la superficie terrestre que habitaban. La ley natural establecía que su raza estaba destinada a proteger a las demás razas que habitaban el continente, de las invasiones que pudieran sufrir, supongo que se referían más que todo a la europea. Coincidencialmente, es en el momento en que comienza la carrera por la repartición del mundo y en que el capitalismo a tomado la fuerza suficiente para crear un mercado mundial, cuando esta nación decide “salvar” a América. Es así como surge le mito que establece que “la tierra une y el agua divide”. Pero ¿Cuáles son las connotaciones reales de este mito y que había detrás de esta afirmación? Walker Connor se interesa por este asunto y desmitifica la proposición tan defendida por los norteamericanos. Nos dice que las relaciones a gran escala, es decir comerciales y que influyen ostensiblemente en las diferentes culturas del mundo, históricamente y aun en la actualidad se han establecido por vía marítima. Las relaciones comerciales entre países que se establecen a través del agua y no por vía terrestre indican que las afirmaciones del Destino Manifiesto solo sirven para perpetuar el dominio de la economía de mercado sobre la humanidad, cuando muchas de las creencias acerca de la homogeneidad humana no pasan, como asegura Connor, de ser una ilusión. |